Quizá tirar los muros de la oficina no es tan buena idea
La moda de crear grandes espacios abiertos de trabajo sin despachos reduce la productividad en muchos casos
Un arquitecto estrella (Norman Foster), un diseño reconocible, cifras capaces de generar miles de titulares, senderos para recorrer entre árboles sus 260.000 metros cuadrados de superficie… De la sede de Apple se ha escrito casi todo aunque casi nadie ha visto su interior, que se ha descrito como diáfano. Tanto que, cuando los empleados de la compañía se mudaron al edificio de Cupertino (California, oeste de EE UU), trascendió que sus seis kilómetros de vidrios curvados e impolutos eran un quebradero de cabeza (literal) para muchos que no distinguían qué cristales eran puertas correderas. Evidentemente, el sueño de Apple no está al alcance de cualquiera. Y no solo porque la sede costó 5.000 millones de dólares, también por la actividad que allí se desarrolla.
https://elpais.com/economia/2019/08/17/actualidad/1566041686_081620.html